El estado declara desigualdad matrimonial entre heterosexuales y homosexuales

Ayer, la Corte Suprema de California, la misma que en mayo del 2008 aprobó la igualdad del matrimonio, sea entre personas de diferente o del mismo sexo, anuló dicha ley. Parece que el principal argumento que los hizo cambiar de opinión fue el resultado del referendum sobre la Proposición 8, el cual le dio el gane a los oponentes del matrimonio gay en noviembre pasado, 52% a 48%. Como para tratar de contener el descontento de la comunidad, los jueces también decidieron mantener legales los cerca de 18 mil matrimonios homosexuales que se celebraron en el periodo en que fue legal realizarlos.
Todo este asunto deja una serie de cuestionamientos en torno al papel del voto popular cuando atañe a asuntos de minorías. Por supuesto que creo en la democracia como el mejor sistema de gobierno, sin embargo, la democracia es mucho más que el voto de la mayoría.
Con situaciones como esta, uno se pregunta qué hubiese pasado con el derecho de las mujeres a votar, o los derechos civiles de minorías étnicas en muchos lugares del mundo, si esas leyes se ubiesen sometido al voto de la mayoría. Una verdadera democracia no sólo hace valer el voto mayoritario, sino que también proteje los derechos de los grupos minoritarios, y garantiza igualdad de derechos para todos y todas.
Parece que el estado californiano prefirió escuchar el voto discriminatorio de la mayoría. Un descepcionante paso hacia atrás. Ahora se sabe que el truco este de someter estos derechos que tienen que ver con una minoría al voto de todos, únicamente sirven para disfrazar la discriminación que existe en la sociedad. Parece que el mensaje que se transmite con esta desición es que si la mayoría de la gente discrimina, entonces esa discriminación es válida.












