Regresando de mis cálidas y relajantes vacaciones en Puerto Rico, que me han servido para cargar baterías, me encuentro con los bochinches relacionados con el ganador (y luego destronado) Mr. Panamá 2009 y la segunda en el concurso Miss USA 2009, Miss California. En el caso del panameño, la causa fueron unas fotos porno encontradas en un sitio gay para adultos en Internet. En el caso de la californiana, el escándalo se debe a su respuesta durante el certamen de belleza, relacionada con el matrimonio entre parejas del mismo sexo, pues la tipa se declaró en contra y supuestamente eso le valió no ganar el concurso.
Vamos caso por caso. El pasado sábado 25 de abril, Ryan Oliver ganaba el concurso Mr. Panamá. Dos días después salió a la luz pública que este muchacho, mejor conocido como “Andy” para los amantes del conocido sitio porno gay SeanCody.com, había posado desnudo en dicho website.

Algunos pueden decir que alguien malintencionado o lengua larga le quiso estropear la reputación al muchacho, etc. Pero, ¿acaso no sabía él a lo que se exponía cuando entró al concurso? En todo caso, después de ver las famosas fotografías, creo que el muchacho puede seguir echándose dinero en el bolsillo sin ningún problema haciendo lo que ya hizo. Si este supuestamente heterosexual modelo decidió posar como lo hizo en tan famoso sitio web, no creo que sea de esos que se dejan vencer por la doble moral y los ataques mojigatos de otros.
Cada concurso de lo que sea tiene sus bases y eso se respeta, pero lo que es interesante acá es la visión estrecha y atrasada con que aún se maneja el mostrar el cuerpo humano desnudo. Esa natural atracción y ese inofensivo morbo que produce ver a otros que posan voluntariamente sin ropa, aún tiene una connotación negativa, connotación que se siente cuando se pronuncia la palabra “pornografía”.
Ahora, en el caso de la tal Carrie Prejean, Miss California y segundo lugar de Miss USA 2009, el caso se debe examinar cuidadosamente. Cuando el juez del concurso y controversial blogger cubano-estadounidense, Mario Lavandeira (más conocido como Perez Hilton), le hizo la pregunta a la señorita sobre su opinión respecto a la aprobación del matrimonio gay en varios estados estadounidenses, la concursante respondió (mi traducción): “Bueno, yo creo que es genial que los estadounidenses seamos capaces de escoger entre una manera o la otra. Vivimos en una tierra donde uno puede escoger matrimonio del mismo sexo o matrimonio heterosexual. Sabes qué, en mi país, en mi familia, yo creo que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, sin ofender a nadie por allí. Pero esa fue la manera como fui criada, y yo creo que debería ser entre un hombre y una mujer. Gracias.”
Después de la coronación, Perez Hilton, quien mantiene uno de los blogs más conocidos sobre espectáculos y celebridades, se dio a la tarea de decir que la Miss California perdió “no porque no cree en el matrimonio gay, sino porque es una dumb bitch”. Además llamó a su respuesta “la peor respuesta en la historia del certamen”. Ahí sí que hay un límite que el escándaloso Perez no debió cruzar. Digo, si la tipa no ganó porque la dirección del certamen no quiere involucrarse en un lado u otro del asunto, eso es comprensible, porque al igual que en el caso del Mr. Panamá, las reglas del concurso se deben respetar. Sin embargo, y aunque yo obviamente estoy a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo, creo que si pedimos tolerancia hacia nosotros, debemos dar tolerancia recíproca.
La respuesta de la señorita fue respetuosa y tolerante, tal vez no de aceptación, pero sí de tolerancia. Ella puede expresar lo que le venga en gana en ese tema. Se arriesgó a perder y no le dieron la corona por su respuesta. Pero de allí a acudir a ataques verbales, insultos y muestras de intolerancia, hay mucha diferencia.
Este tipo de reacciones, como la protagonizada por el Perez Hilton, sólo hacen que el otro bando tenga más argumentos para expandir su agenda conservadora. Para ilustrar lo dicho, ahora la Miss California se fue para Washington a trabajar como delegada en la defensa del matrimonio tradicional, y está concediendo entrevistas y acaparando más fama, casi como mártir. Hasta parece a Sarah Palin, quien también participó en un certamen de belleza y se opone férreamente al derecho matrimonial para personas homosexuales.
¿Quién diría que los concursos de belleza, criticados por quienes les achacan superficialidad e irrelevancia, pueden ser motivo de temas tan interesantes?












