Sábado por la noche en un genuino club de Brooklyn.
El lugar se llama Sugarland. La entrada al sitio es fascinantemente camuflada, nada de letreros grandes, luces de neón ni puertas abiertas de par en par. Más bien nos encontramos puertas y paredes oscuras y añejadas con grafitis urbanos al estilo underground. Una vez adentro, el lugar es fascinante y la música buenísima. La decoración (o mejor dicho, falta de esta) le dan carácter al sitio: ladrillos y candelabros viejos, más grafitis originales, y por esa noche, dos famosas drag queens.
Al sitio llegaron dos participantes del reality show del canal Logo RuPaul's Drag Race, en su primera temporada: Ongina y Bibi Zahara, la ganadora. Las mencionadas dragas del show conducido por la aclamada drag queen estadounidense RuPaul, llegaron transmitiendo una buena vibra al lugar, como siempre entre bromas ácidas y mucha extravagancia.
En la fotografía de abajo, este servidor y la ahora famosa draga Bibi Zahara, originaria de Camerún y ganadora del reality show.
Ignorancia, intolerancia, manipulación de niños, y muchas, muchas palabras e insultos típicos de la escoria rastrera y maleducada.
Gracias a Lauren Latifa, autora del blog amigo Club Sodoma y quien me invitó a utilizar estos videos de su autoría, muestro aquí las imágenes crudas, reveladoras, pero también alentadoras, del verdadero trasfondo que estaba bajo el lema de “marcha por la vida y la familia”. Veamos cada uno de los tres videos.
En el primer video se puede observar uno de los principales organizadores y promotores de la marcha: la jerarquía católica, bastante desmoralizada después de miles y miles de denuncias de acoso sexual de niños en los últimos años. Junto a ellos se observan muchos ancianos y ancianas y algunos pocos jovenzuelos.
Después aparecen los valientes que se decidieron a contramarchar. Las imágenes de los valerosos portando la manta que dice “No más odio, no más homofobia” frente a la muchedumbre sierva, quedarán definitivamente grabadas como imágenes icónicas de los movimientos sociales progresistas en Costa Rica.
Sorpresa, sorpresa: aparece el arzobispo diciendo que la marcha no es un acto religioso, sino de derechos humanos. Sí, claro, ¿serán también derechos humanos quemar gente en la hoguera, torturar personas y abusar de niños y niñas?
Después, pongan atención al rastrero que dice “enfermo, enfermo, danos campo enfermo”. Ese individuo, que no debe saber siquiera lo que significa la palabra “psiquiatría”, obviamente ignora (entre otras muchas cosas) que desde 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades y trastornos, y la Organización Mundial de la Salud hizo lo mismo en 1990. ¿Así o más claro? Un tipo que dirigía la marcha remata diciendo “Viva la discri…”, creo que el verdadero motivo de la marcha no lo pudo haber dejado más claro el pobre diablo.
En el segundo video sigue lo que muestra el primero: actos de intolerancia, empujones hacia los de la contramarcha, y más ofensas.
Lo más patético y a la vez doloroso es un ancianos que salió entre la marcha gritando “playos, que salgan los playos de aquí, que salgan los playos, maricones, por putos”. Todo eso lo gritaba el encolerizado longevo junto a un niño que mantenía su boca abierta del asombro al ver tanto odio saliendo de una persona que estaba en la llamada “marcha por la vida y la familia”, ¿qué tipo de familia puede salir de una persona con tanto odio e intolerancia? Nota: para los lectores de este blog que no son costarricenses, la palabra “playo” es ofensiva y es un equivalente a la palabra estadounidense “faggot”, o a otros términos del mundo hispanohablante como “pato” o “joto”.
El tercer video muestra el final de la marcha en la Plaza de la Democracia. Allí los asistentes a la contramarcha se concentraron más y dejaron oír su voz con más fuerza.
También se puede escuchar parte del discurso de una niña manipulada. Como se puede leer en el mismo video, “qué bajeza”. Esto lo pone a uno a pensar en ese argumento de los ultraconservadores cuando dicen que los desfiles gais pueden dañar a los niños que los vean. ¿Cuánto daño se le puede hacer a un niño el presenciar tanto odio e intolerancia?
Y no podían faltar más ofensas. Dijo uno de los asistentes: “corruptos, degenerados (…) el que está haciéndole daño al mundo, no a Costa Rica, al mundo”. Si la diversidad y la tolerancia significan para ese individuo un daño para el mundo, pues es de suponer que para él fue un daño que el fascismo haya sido vencido en muchos países.
Definitivamente, es mejor cerrar con el lema de los valientes y dignos de admiración de la contramarcha: “Viva la vida con igualdad”.
Menos asistencia de la esperada y contradicciones en recaudación de dinero.
La marcha fue promovida por la Iglesia Católica desde hace semanas, así también como por una organización ultraconservadora llamada Observatorio Ciudadano por la Vida y la Familia. Mezclaron también la oposición a las uniones civiles de parejas homosexuales con el rechazo al aborto para atraer maquiavélicamente a más seguidores, aunque algunos estuviesen a favor de un asunto y en contra del otro. Al final la marcha se llevó a cabo con menos gente de la esperada. Ahora empiezan a salir algunas inconsistencias respecto a la recaudación de dinero para dicha marcha. Así sale a relucir claramente en una nota periodística de ameliarueda.com, el sitio web de la reconocida periodista costarricense Amelia Rueda.
Cabe tener presente que la dirigente del llamado Observatorio Ciudadano por la Vida y la Familia, Alexandra Loría, ha venido promoviendo la intolerancia y difundiendo al miedo hacia la posible aprobación de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Dicha individua llegó a escribir uno de los artículos de opinión más vergonzosos que ha publicado el diario La Nación, hace poco más de un año. En dicha ocasión, esta tipa sacó a relucir una retórica patética, unas absurdas generalizaciones y una intolerancia muy marcada para tratar de convencer a los lectores de dicho diario, que son mucho más inteligentes de lo que ella pensó al escribir su absurda opinión. En dicho artículo, la autora llama “mal llamados “derechos” de los homosexuales” a nuestra lucha por poseer derechos básicos como la protección de la ley ante ataques discriminatorios y el derecho a contraer unión civil reconocida por el Estado. También puso en boca de todos los homosexuales las declaraciones que dio un solo individuo respecto a la noción de matrimonio y familia al decir “queda claro que a los homosexuales no les interesa casarse”. Por si eso fuera poco, trató de alertar a los lectores de que casos aislados que han sucedido en otros países podrían suceder también en Costa Rica. Y de lo más absurdo que llegó a decir es que si se modificara la Ley General de Salud, según ella “se aprobaría por ley: el homosexualismo, bisexualismo, transexualismo (…)”, como si en Costa Rica fuera aún un impedimento ejercer libremente la homosexualidad o la bisexualidad.
Como vemos, han salido a relucir desde hace tiempo el tipo de persona que está detrás de estas marchitas que han generado un rechazo amplio en la sociedad costarricense. Entre inconsistencias en la recaudación de fondos, declaraciones patéticas y conjugación de temas para manipular con populismo a sus seguidores, ya nos damos una idea del tipo de santo al que le están rezando los asistentes a esos eventos.